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Circuito Económico Solidario de Támesis

Resistencia económica para la defensa del territorio

Las economías en resistencia en el marco de la economía del despojo, la exclusión y la explotación, son el pan nuestro de cada día. En todo momento y en todo lugar donde persistan relaciones de expoliación y acumulación desigual se encontrará siempre la dignidad humana luchando por persistir en medio del desarraigo ético y moral que significan las coces constantes del capital en contra de los oprimidos.

 

Y no hablamos de economías informales propiamente, en el sentido que la institucionalidad se encarga de repartir categorías lingüísticamente loables pero materialmente apartadas de la realidad más humana. No. Nos referimos propiamente al sentido más estricto de la resistencia consciente, donde el valor del mero “rebusque” se enmarca en una convicción políticamente clara del valor de la construcción con el otro, como única forma de superación de los limites existenciales que nos impone el capital, desvinculando la actividad económica como un evento aislado del resto de los fenómenos sociales en que se enmarca.

  

Desde esta visión de las economías en resistencia, que se dan generalmente entre iguales y en juego de apuesta alternativas al modelo de explotación, logramos desarraigar una visión fragmentaria de la economía, donde se nos ubica en la exclusividad de agentes aislados, sin relación entre sí y mucho menos con algún tipo de influencia sobre las fuerzas económicas. Nos oponemos a esta visión y hemos decidido que de ningún modo es coherente con el tipo de relaciones de resistencia económica que se dan esencialmente en la cotidianidad, partiendo de criterios solidarios y de empoderamiento.

  

En este sentido, tejer relaciones ha sido el eslogan constante que como Proyecto Manada Libre, nos hemos propuesto en los últimos años. Y no solo ha sido un eslogan, sino que se ha convertido en el qué hacer cotidiano de nuestras prácticas de resistencia económica. Es en este sentido en el que estrategias como Tienda la Confianza nos han permitido reconocernos en articulación directa y activa con otras prácticas efectivas de resistencia tales como la que se viene gestando en los últimos años en el municipio de Támesis. Allí nos encontramos con que la resistencia no solo se mueve en niveles políticos y de movilización, sino también en los simientes mismos de la economía que es desde donde naturalmente debe surgir la acción por la dignificación individual y comunitaria.

 

Es precisamente en esos ires y venires de la resistencia económica y particularmente de la economía solidaria como estrategia de resistencia, donde durante los últimos tres años nos hemos logrado poner en juego como artífices de nuestras propias economías y hemos sido parte de la construcción del Circuito Económico Solidario de Támesis CESTA.

 

CESTA es una organización de base compuesta por unidades productivas, culturales y familiares, asociativas e individuales las cuales se vienen juntando desde el año 2012 en torno a la solución colectiva de necesidades económicas. Es un proceso que se fundamenta en la construcción colectiva de oportunidades económicas reales, desde la autogestión popular y comunitaria de espacios de empoderamiento y resistencia.


En la actualidad el circuito lo componen la Asociación de Mujeres de FiqueASOMUFIGrupo de 13 mujeres campesinas en su mayoría, de diferentes veredas que se juntan para la fabricación de productos de aseo y realizan una distribución equitativa de ingresos. Transformemos RS, grupo familiar de los Grajales Rámirez, expertos y expertas en investigación aplicada en insumos y abonos orgánicos para el agro. ChocolArte, grupo familiar de los Gómez Zapata que con su cultivo y transformación de cacao orgánico nos regalan el tradicional sabor del chocolate natural desde la vereda San Pedro. Café Santa Ana, grupo familiar de las Hincapíe Restrepo que con el cultivo y transformación del café orgánico desde la vereda Santa Ana, vienen agregando valor al duro trabajo del cafetero. Impulsoras del Fique, familia completa con dos madres cabeza, que se juntan en torno a la superviviencia y la transmisión de conocimientos tradicionales en la familia a partir de la artesanía y otros artes y oficios. Asociación de Paneleros de la Mirla APALAM, grupo de 25 campesinos de la vereda la Mirla que realizan producción comunitaria de panela y de blanquiados, a la par que establecen relaciones asociativas. Loreany, familia campesina de la vereda la Argentina, productores de champús y jabones a base de plantas medicinales. Cesarte, pintor sordomudo ampliamente reconocido por su talento y ejemplo de superación. Las Dulcineas, grupo de mujeres del corregimiento de San Pablo que se juntan con la idea de generar alternativas económicas ofreciéndonos sus ricos dulces y conservas.Tienda La Ilusión, Centro Taller Recreo y Tienda la Confianza del Proyecto Manada Libre para el impulso del comercio justo y el intercambio y unidad campo-ciudad.


Nuestro nacimiento se dio en medio de la lucha por la vida digna, la defensa del territorio y la permanencia en el mismo, ante la amenaza de la llegada y consolidación eventual del modelo extractivista minero-energético, planteado por el neoliberalismo y sus falsa corrientes de desarrollo para determinados países de la periferia económica. Fue en el resistir desde la movilización, cuando nos dimos cuenta que además de estas estrategias debíamos oponer a las multinacionales y al modelo que las respalda, otras formas de ver y hacer, frente a la tierra y el agua, no como mercancía sino como valor de subsistencia en relación directa con nuestra identidad.

 

De ese modo nos pusimos en la tarea de rescatar, construir y consolidar los diferentes conocimientos que durante años de cultura campesina se han fortalecido y que en miras de las nuevas prácticas productivas, nos permitieran escalarlas hacia la resistencia económica. Descubrimos así, que nuestros conocimientos ancestrales frente al valor de la tierra nos permiten identificar sus usos idóneos de manera sustentable y sostenible, y que para ello no era necesario ir más lejos de lo que ya teníamos sino que inicialmente debíamos rescatar su valor y partir de ello.

 

Fue así que luego de juntarnos a reflexionar nuestras producciones agrícolas y artesanales durante todo el 2012 por invitación de la estrategia de Confiar en los Territorios, ya para 2013 decidimos juntar-nos y nombrar-nos en clave del nivel de identidad que habíamos logrado con la economía solidaria y sus prácticas emancipadoras. Precisamente Confiar Cooperativa Financiera y su Fundación Confiar con su apoyo no solo en lo económico sino también y sobretodo, en lo ideológico, en lo humano, nos dio el impulso y nos ayudo a convencernos de la posibilidad de hacer las cosas de un modo diferente al que no nos genera bienestar colectivo.

 

Y a pesar de que en ese momento aún no teníamos muy claro que era precisamente lo que debíamos hacer, si teníamos ya la conciencia para saber que lo debíamos hacer juntos y juntas, que el aislamiento que nos imponen las ideologías individualistas no son coherentes con el bienestar general que pretendemos.

 

El primer paso fue entonces establecer, cual sería nuestra forma organizativa (sin organización no podemos lograr ninguna empresa), y fue claro desde un primer momento que no le apostaríamos a organizaciones verticales, reproductoras de prácticas sociales impositivas. Por el contrario decidimos colectivamente que toda decisión debía partir del colectivo, avalarse por el colectivo y ejecutarse por el colectivo, siendo que de esa forma podríamos lograr la tan necesaria cohesión, y el conocimiento pleno de todos acerca de qué es lo que comporta la responsabilidad con el proceso.

 

Nos declaramos de ese modo en una especie de Asamblea permanente, y a la fecha hemos logrado realizar 35 Reuniones Plenarias, una cada mes, espacios con los que se pretende concretar el ejercicio directo de participación consciente y coherente de todos los participantes de CESTA, y su compromiso en la planificación, ejecución y evaluación de todas las decisiones que atraviesen el colectivo. Cada una de ellas se ha dado ante todo en la convicción común de la necesidad de la dirección colectiva del espacio, en atención a la determinación de las decisiones en el debate dialéctico.

 

Una vez establecido el marco en el cual nos jugaríamos a partir de construcciones alternativas de poder – y decimos nos jugamos, porque ha sido precisamente la reflexión desde el juego, desde la lúdica en cooperación y sus técnicas de formación popular, que hemos hecho gran parte de nuestra reflexión –, un vez definidas estas margenes organizativas, pudimos entonces definir nuestros extremos identitarios a partir de criterios ampliamente discutidos, tales como comercio equitativo, inclusión de genero, soberanía alimentaria, construcción agroecológica y gestión colectiva del recurso. De ese modo, empezamos entonces evidenciar no solo nuestros puntos de encuentro sino también lo que enriquecería en nuestras diferencias, aprehendiéndolas para incorporarlas como parte constitutiva del proceso. Establecimos así, nuestros propios criterios para pertenecer a la organización, para pertenecer-nos, donde se da amplitud al proceso comunitario y participativo y se establecen qué responsabilidades para con nosotros adquirimos, al igual que para con el territorio que nos propusimos proteger.

 

De otro lado nos dimos cuenta que la consolidación de Circuitos de Economía Solidaria atraviesan por una necesidad incesante de concerse a profundidad. De esta manera una de las líneas fuertes de trabajo que a lo largo de estos tres años hemos construido, ha sido la de los convites, los cuales significan el acercamiento a las necesidades del otro, no solo para observarlas y compadecerlas de manera contemplativa, sino siendo parte integrante y viva de la solución solidaria.

 

Los convites son espacios donde nos integramos con los otros, abordamos los temas gruesos de la solidaridad y desde las prácticas del trabajo en comunidad fomentamos la construcción colectiva de las fortalezas. Igualmente, estos convites nos han sido importantes en la medida de que a partir de la socialización de los conocimientos y experiencias se van realizando mapas comprensivos de los proceso productivos, que finalmente se ven retro-alimentados por los aportes de otro tipo de saberes que se ponen en juego y concurso en el compartir constante.

 

A la fecha hemos desarrollado quince convites y proyectamos su continuidad en la medida que notamos cada vez como el trabajo colectivo nos fortalece en nuestras convicciones y lazos de solidaridad.

 

En la medida en que hemos decidido adoptar el modelo de circuito económico solidario con la intención de abarcar integralmente los diferentes momentos del ciclo económico, hemos identificado como una tarea de todos y todas, el formarnos en administración, contabilidad y producción. Esta formación aplicada como es de esperarse, opera en niveles de popularización del conocimiento, en la medida que se justifica en la comprensión extendida del ciclo económico, pero no en un nivel abstraído y muerto sino, en el ejercicio vivo de la economía.

 

De este modo durante los años 2013 y 2014 nos formamos en cursos en herramientas contables y administrativas en el sistema operativo GNU/Linux, de donde pudimos adquirir los medios comprensivos necesarios del fenómeno económico, de tal forma que pudiéramos con ello tomar las medida necesarias para mantenernos en el tiempo y mejorar nuestro flujo económico.

 

Ahora bien, es bien sabido que uno de los grandes problemas de la producción agrícola, y particularmente de la pequeña producción son los altos costos que representa la propia comercialización y/o lo inequitativo de las relaciones con los intermediarios, que se apropian de la ganancia y desconocen el valor del trabajo del campesinado. En este sentido nos fue necesario retomar las riendas de la comercialización a través de la construcción de canales justos para la misma, que van desde la consolidación de redes de apoyo asociativas, tales como la Tienda la Ilusión y la Tienda la Confianza, hasta el fortalecimiento de mercados locales a partir de la organización para la resistencia económica.

 

La apuesta particular que CESTA ha tenido en este sentido de la comercialización, se centra esencialmente en el hecho de haberla colectivizado, bajo la figura de comercialización popular y solidaria, que comporta ya no la comercialización de cada quien en un mismo espacio pero en interés exclusivamente particular, sino la centralización de esta actividad con miras a la generación de ganancias particulares en fortalecimiento de excedentes colectivos.

 

Dar este paso cualitativo en el proceso de comercialización, mutándolo de la mera búsqueda de la venta concreta, a convertirlo en una actividad colectiva y de concienciación, ha partido como ya se ha dicho de la reflexión constante de los elementos críticos que la atraviesan y de la definición colectiva de los criterios bajo los cuales se orientaría dicha actividad, tales como, el comercio equitativo, la justeza en las relaciones, el interés colectivo de la producción social y la redistribución directa de la utilidad.

 

En este marco de acciones tendientes a la dignificación individual y colectiva a partir de la autogestión de una economía autónoma, solidaria y en resistencia, el Circuito Económico Solidario de Támesis CESTA, ha logrado establecerse en la región como un modelo de construcción colectiva, donde cada uno tiene su valor y asume sus responsabilidades en la articulación a los procesos de mayor amplitud en defensa del territorio.

 

De este modo, y en combinación con otras acciones de defensa del territorio junto a las diferentes organizaciones sociales y comunitarias del suroeste, hemos logrado hermanarnos en torno a la economía solidaria y comprender desde su práctica constante la posibilidad real de gestar nuevas formas de la economía, donde el valor de la cooperación y el bienestar general sean los verdaderos motores de nuestras existencias, donde podamos de manera definitiva recuperar la esperanza perdida en las causas de los oprimidos.

 

Esta es la Cesta, es un lugar, un utensilio; lugar donde ubicar, lugar donde poner, lugar donde organizarnos... Esta es la Cesta, una idea, una práctica; idea de un mejor futuro, práctica de su construcción desde el presente...

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